SÚPER PUNK

Such is the way in which life is ordered, that the craziest is to become the happiest,
because sadness is death, and thus it is convenient to escape it to avoid turning existence
painful and not let fatigue deprive us of all pleasures.
Erasmus of Rotterdam

We Model our head.

It is such the anxiety to reach the certainty of what is real, to make it approachable, that it has made us more and more devourers of other people’s lives. Today the television soap opera has become the snack before the main meal: the reality show, which shows the authentic accelerated level that we have taken our contemporary reality. “Reality is that which we don’t live”, someone wrote, and today more than ever it is reaffirmed, in a time when man seems to be in search for a “super real” reality. The reality shows are wonderful, making us believe we know the characters, that we live with them, and they are almost our family. Although it seems we are connected, there is an enormous distance, and now the distant becomes close and vice versa. With exorbitant eyes, we feel that we can build a virtual reality that destines and guides the path of what is real. We can record the virtual, repeat it, remasterize it, theorize it, exhibit it and control it; this is a truth. Nevertheless, this obsessive task leaves in its wake new desires to attain more, to control more, as if at the bottom of this self-deception we knew that it is. A frustrating attempt for the simple earthly beings that we are.

Hamlet and his persistent heritage, eternally quoted in all types of texts, dialogues and common conversations, to be or not to be, seems like the only way out of such an enterprise. What interests me is not the to be, nor the not to be, what interests me is the other which is not to get stuck in a definition, clear and closed, of either of these options. The “or” is what interests me. The part just in the middle, which means doubt; which is the only true common trait that identifies us. This doubt seems like the material that we use to model small fragments of reality and virtuality, piled up in a sort of puzzle, no heads or tails, with no predetermined form, no beginning, no end, that permits us to hold on to something that isn’t real but is ours and so it works.

SÚPER PUNK

De tal manera está ordenada la vida, que el más loco viene a convertirse en el más
feliz, porque la tristeza es la muerte, y así conviene huir de ella para no hacer penosa
la existencia y que el cansancio no nos prive de todos los placeres.
Erasmo de Rótterdam

Vamos Modelando en nuestra cabeza.

Es tal la ansiedad por alcanzar la certeza de lo que es real, de volverla asible, que nos ha convertido cada vez más en devoradores de vidas ajenas; hoy la novela de televisión se ha convertido en tentempié antes del platillo fuerte: el reality show, y ello parece ser la muestra fehaciente del vertiginoso nivel al que hemos llevado nuestra noción contemporánea de realidad. “La realidad es la que no se vive”, alguien escribió, y hoy más que nunca se reafirma, en una época donde parece que el hombre está en busca de una realidad “súper-real”. Los reality shows son una maravilla, haciendo creer que conocemos a sus personajes, que vivimos con ellos, y son casi familia; aunque pareciera que estamos muy conectados hay una distancia enorme, y ahora el lejano se vuelve cercano, y viceversa. Con los ojos desorbitados logramos sentir que sí, podemos, construir una realidad virtual que marque y dirija la senda de lo real. Lo virtual podemos grabarlo, repetirlo, remasterizarlo, teorizarlo, exhibirlo, controlarlo, esto es una verdad. Sin embargo, esta obsesiva tarea va dejando a su paso nuevos deseos de alcanzar más, de controlar más, como si en el fondo del auto- engaño, supiéramos que lo es. Frustrante intento para los simples seres terrenales que somos.

Hamlet y su persistente herencia, citada eternamente en todo tipo de textos, diálogos y charlas comunes, ser o no ser, parece ser la mejor y única salida ante semejante empresa. Lo que me interesa no es el ser, ni el no ser, me interesa lo otro que no es postrarse en una definición, clara y cerrada, de cualquiera de las dos opciones. Me interesa el ó. La parte justo en medio que significa la duda y le ha permitido permanecer entre nosotros como único rasgo común y certero que nos identifique. Esta duda parece el material con el que vamos moldeando pequeños fragmentos de realidad y virtualidad, amontonados todos en una especie de rompe-cabezas, sin pies ni cabeza, sin forma predeterminada, sin principio ni fin, que nos permite tomarnos de algo que no es real pero que es nuestro y que por ello sirve.

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