Sonata para animal herido, 2016, broken violin, golden base and audio, 130 x 80 x 40 cms.

Sonata para un animal herido is a sculpture composed of a fractured violin and an ambient sound track. The segmented violin has been penetrated by a saw, opposite the bow with which it would normally be played allowing to visualize its inner construction. At the same time, the sound track reveals the last sounds of the instrument when its strings are rubbed with the saw. Tovar finds an analogy between the musical interpretation and the work of the carpenter. In both processes he finds great similarities in repetition, movement and sound, conceiving the possibility of a meta-sensorial connection through the abstraction by the wear and the mutilation of the matter. The sound that is generated is a kind of echo, the auditory spectrum of a dying animal. This sound production is a speculation of the agony of the Animal Herido of Mathias Goeritz, a monument located at the entrance of the Pedregal.

Sonata para un animal herido es una escultura compuesta de un violín fracturado y una pista de sonido ambiental. El violín segmentado ha sido penetrado por una sierra, opuesta al arco con el que normalmente sería tocado y, permite entrever su construcción, su interior. Al mismo tiempo la pista de sonido revela los últimos sonidos del instrumento al ser frotadas sus cuerdas con la sierra. Tovar encuentra una analogía entre la interpretación musical y la labor del carpintero. En ambos procesos encuentra grandes similitudes en cuanto a repetición, movimiento y sonido, concibiendo la posibilidad de una conexión meta-sensorial mediante la abstracción por el desgaste y la mutilación de la materia. El sonido que se genera es una suerte de eco, el espectro auditivo de un animal moribundo. Esta producción sonora, es una especulación de la agonía del Animal herido de Mathias Goeritz, un monumento ubicado al ingreso del fraccionamiento del Pedregal.