Monumento a la inmaterialidad, 2014, action.

The project departs from the Chartres Cathedral elevated to the sky, by a mysterious architect who commenced the construction in 1194. Based on 3 simple geometric figures, extremely harmonious: the square, the circle and the equilateral triangle, he managed to design one of the most important constructions of the Middle Ages. The Medieval Religious felt particularly attracted by the idea that supreme beauty of the universe is based on perfect proportions and ideal numbers. They considered God as a supreme mathematician, a divine geometrician who employed sacred magnitudes. The Gothic architects wanted their cathedrals to be a heaven on earth, sacred places in which the faithful could use to evade the cruelty of everyday life and be transported to a heavenly eternity. In these constructions, where the principle element was stone, the stonecutters were the best paid and well respected. For evident reasons, the whole project depended on their abilities. The secrets of their craft were jealously kept, and they worked under their own rules, creating unions conformed by fellowships.

Thus, this project consisted in hiring a stonecutter who worked in the exhibition space during the entire time of the show. Initially, the stonecutter was confronted with a shapeless stone which he would then transform first into a cube, then a sphere, after into a pyramid and finally, continued cutting the piece with triangular sides in an irregular manner, so that it became smaller and smaller until the original stone completely disappeared, and converted, in some way, to “nothing”.

This work process, that goes through the basic geometric forms in which the Cathedral is structured, intends to arrive at the intangible. In the same way in which it was aimed, through the construction of the Cathedrals, to generate a space that would give the sensation of eternity and infinite heaven, this piece, through the disintegration of the stone, constructs a monument for emotions, feelings, sensations, abstractions of the mind, and of course, thoughts and ideas, thus forming immateriality.

El proyecto parte de la Catedral de Chartres que se elevó al cielo, por un misterioso arquitecto que inició la construcción en 1194. Basándose en 3 formas geométricas muy simples, sumamente armoniosas: el cuadro, el círculo y el triángulo equilátero, logró proyectar una de las construcciones más importantes del medievo. Los religiosos medievales se sentían especialmente atraídos por la idea de que la belleza suprema del universo se basa en proporciones perfectas y números ideales. Consideraban que Dios era un sumo matemático, un geómetra divino que empleaba magnitudes sagradas. Los arquitectos góticos querían que sus catedrales fueran un cielo en la tierra, lugares sagrados que los fieles pudieran evadirse de la crudeza de la vida cotidiana y transportarse a la eternidad celestial. En estas construcciones, cuyo principal elemento era la piedra, los picapedreros eran los mejor pagados y los más respetados. Por motivos evidentes, todo el proyecto dependía de sus habilidades. Guardaban celosamente los secretos de su oficio, y trabajaban bajo sus propias leyes, creando los gremios que se conformaron por confraternidades.

Así, este proyecto consistió en contratar a un labrador de piedra quien estuvo trabajando en el espacio de exhibición durante el lapso de tiempo que duro la muestra. Al iniciar, el labrador se enfrento con una piedra amorfa que fue convirtiendo primero en un cubo, posteriormente en una esfera, enseguida en una pirámide y, para finalizar, siguió tallando la pieza de lados triangulares de manera irregular, para dejarla cada vez más pequeña hasta desaparecer por completo la piedra original y convertirse, de alguna manera, en “nada”.

Este proceso de trabajo, que pasa por las formas geométricas básicas en las que está estructurada la Catedral, busca llegar a lo intangible. De la misma manera en que se buscaba, mediante la construcción de las catedrales, conseguir un espacio que diera una sensación de eternidad y cielo infinito, esta pieza, mediante la desintegración de la piedra, construye un monumento para las emociones, los sentimientos, las sensaciones, las abstracciones de la mente y, por supuesto, las ideas y el pensamiento, para dar forma a la inmaterialidad.