Miércoles de ceniza, 2013, action.

Miércoles de ceniza represents the symbolic state of grief experienced after a tragedy , as well as the dynamics that arise in these extraordinary situations for reconstruction. The piece consists of three musicians (a pianist , a violinist, a cellist ) and two construction workers. The five dressed in black evoking mourning. During the course of the action the musicians perform the “Funeral March" by Frederic Chopin, manipulating time so that the notes are lengthier and the duration increases. As the music elapses , the workers build a wall of bricks and cement that separate them from the spectators. Confined in a small space , the actors are each doing their duties within the limits of an awkward situation , as the sounds slowly suffocate. While the wall symbolizes restoration and community work after a disaster, it also becomes a sort of mausoleum leaving them buried in oblivion while the wound remains open.

This division between the mourners and the spectator also reminds us of the real distance between the affected in a tragedy and how the rest of the world becomes alien. Thus, the wall becomes an emblem of indifference.

Miércoles de ceniza representa el estado simbólico de duelo vivido por los familiares de las víctimas de una tragedia, así como las dinámicas en conjunto que se suscitan ante condiciones extraordinarias y la reconstrucción posterior al suceso. La pieza está conformada por tres músicos (un pianista, un violinista, un cellista) y dos maestros albañiles. Los cinco vestidos de negro, evocando el luto. Durante el desarrollo de la obra los músicos estarán interpretando la “Marcha Fúnebre” de Frédéric Chopin, manipulando el tiempo de tal forma que las notas sean aletargadas y la duración de la melodía se extienda. Conforme transcurra la música, los albañiles construirán un muro de ladrillos y cemento que los separe del público. Confinados en un pequeño espacio, los actores estarán conviviendo de manera apretujada mientras ejecutan sus labores, ajustándose a una incómoda situación, mientras los sonidos se sofocan lentamente hasta quedar aislados. Al tiempo que el levantamiento del muro simboliza la restauración, trabajo comunitario y superación después de la catástrofe, se convierte también en una suerte de losa que los sepulta dejándolos en el olvido con esta herida que permanece abierta.

Al marcar esta división contundente entre los dolientes y el espectador, se habla de una separación real que existe entre los afectados y el resto del mundo que se vuelve ajeno. El muro queda expuesto como frío emblema de indiferencia.