Campos de honor, 2013-2016, Antimony, marble, plasticine, bronze, 30 x 10 x 10 cm each.
Campos de honor, 2013-2016, Antimony, marble, plasticine, bronze, 30 x 10 x 10 cm each.
Campos de honor, 2013-2016, Antimony, marble, plasticine, bronze, 30 x 10 x 10 cm each.
Campos de honor, 2013-2016, Antimony, marble, plasticine, bronze, 30 x 10 x 10 cm each.
Campos de honor, 2013-2016, Antimony, marble, plasticine, bronze, 30 x 10 x 10 cm each.
Campos de honor, 2013-2016, Antimony, marble, plasticine, bronze, 30 x 10 x 10 cm each.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.
S/T, 2014. Piezography on cotton paper. 40 x 32 x 4.5 cm.

Interested in analyzing the role that commemorative monuments play in the current urban context and the way in which the institution operates to acquire, commission or select a piece as a public symbol, Tovar participates in a call for proposals launched in August 2013 by the Culture Department of the State Government to commemorate 100 years of the Army and Armed Forces. His work entitled Campos de honor was selected winner. However, over a year after the call was released and the project approved, the piece has not yet been realized.

Beyond the completion of the monument, Tovar’s project encompasses the entire process: the bureaucratic procedure and the dynamics involved in the developing of a project of this nature. Thus, he presents two figures on a pedestal: the first one, an antimony piece with some incisions, wire and traces of clay. A sort of forgotten trophy that the artist found in a deposit of old iron and acquired to model in clay, over it, his proposal for the monument. The second figure, a soldier carrying aloft the Mexican Constitution and an eagle with soaring wings standing on his left arm, which is the final model approved by the Army after a series of modifications. In this way, the artist reveals the hidden structure that shaped his proposal; a structure which bares concepts such as victory, perfection and glory that have governed in a system that seems unalterable, and the manipulation of the artist’s idea to be finally approved. Complementing these two statues the artist presents the document with the call for proposals and a couple of printed communications between the artist and the parts involved. Also, a small publication will be produced, a sort of fanzine presenting more fragments of the process.

Through this body of work the artist questions the way our identity is structured, from inside the institution. False allegories and historical oscillations of control from bureaucracy towards the implantation of symbols. The commemorative monument becomes a failed emblem from which the veracity of historical events is questioned and the idea of identity is ironized.

Interesado en indagar sobre el papel que juegan los monumentos conmemorativos en el contexto urbano actual y sobre la manera en que opera la institución para adquirir, comisionar o seleccionar una figura como símbolo público, Tovar participa en una convocatoria lanzada en Agosto de 2013 por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado para la conmemoración de los 100 años del Ejército y Fuerzas Armadas. Su obra propuesta intitulada Campos de honor fue seleccionada como ganadora. Sin embargo, a más de un año de haber sido lanzada la convocatoria y aprobado el proyecto, la pieza no ha sido realizada.

Más allá de la realización del monumento, el proyecto de Tovar abarca todo el proceso: el trámite burocrático y las dinámicas implicadas en el desarrollo de un proyecto de esta naturaleza. Así, presenta dos figuras en un pedestal: la primera, una pieza de antimonio con algunos cortes, alambre y rastros de plastilina. Se trata de una suerte de trofeo olvidado que el artista encontró en un depósito de fierro viejo y adquirió para, sobre ella, modelar en plastilina su propuesta para monumento. La segunda figura, un soldado que porta en alto la Constitución Mexicana y lleva postrada en el brazo izquierdo un águila que alza sus alas, es la figura final aprobada por el Ejército después de una serie de modificaciones. De esta manera, el artista pone en evidencia la estructura oculta que le dio forma a su propuesta; una estructura que en sí misma carga con conceptos como triunfo, perfección y gloria que han regido en un sistema que parece inalterable, así como la manipulación que sufrió la idea del artista para finalmente ser aprobada. Acompañan a estas 2 estatuas la convocatoria impresa enmarcada y un par de comunicaciones entre el artista y las instancias involucradas. También, se pretende hacer una impreso a manera de fanzine, que presente fragmentos del proceso.

A través de este cuerpo de obra el artista cuestiona la manera en que se estructura nuestra identidad, desde el interior de la Institución. Falsas alegorías y oscilaciones históricas de control desde la burocracia hacia la implantación de símbolos. El monumento conmemorativo se convierte en un emblema fallido a partir del cual se cuestiona la veracidad de los acontecimientos históricos y se ironiza la idea de identidad.